Semana Santa 2017

Un año más hemos disfrutado la Semana Santa en Arauzo de Miel. Esta es, junto con las fiestas de Agosto, la época del año dónde Arauzo abre la mayoría de sus casas a todos aquellos que no vivimos allí. Hay fines de semana o puentes donde nos acercamos a desconectar de la ciudad, pero son estos 4 días donde coinciden niños, jóvenes y mayores y se puede disfrutar de la familia, los amigos y como no de pasear por Arauzo. Y además de pasear, de colaborar en las actividades que se desarrollan estos días, con especial mención al Via Crucis del Viernes Santo. Ya son 26 años desde que se comenzó a realizar por un pequeño grupo de arauceños. Con el paso del tiempo, se ha ido animando cada vez más gente y creo, que ya rondaba el centenar de participantes. Recuerdo escenas que no estaban inicialmente, como la última cena y el entierro en el sepulcro de Jesús. Otras que no cambian con los años, pero que igualmente nos hacen disfrutar del momento, como la crucifixión de Jesús. Mención especial a Ladis y More, nuestros primeros personajes principales, que dejaron paso a Cesar y Moni, y a todos aquellos que han participado y por unas razones u otras ya no lo hacen y como no, a los que incondicionalmente están ahí con el paso del tiempo. Gracias a todos, y sobre todo a los que año trás año hacen posible que se lleve a cabo. Espero que consigamos que esta tradición continúe y podamos inculcársela a nuestros hijos.

Pero la Semana Santa no solo es el Vía Crucis, ya que no podemos olvidar a los apóstoles que acompañan las celebraciones de Jueves Santo y Domingo de Pascua. ¡Los nervios que pasan antes de recitar su poesía en medio de la plaza, con todos los vecinos de Arauzo expectantes por escucharles!, y… ¡lo bien que lo hacen!. En boca de algunos de los espectadores se ve como rememoran las épocas en las que eran ellos los que decían las poesías, pues esta tradición ya estaba en tiempos de nuestros abuelos y padres.

A parte de las tradiciones religiosas, estos días han sido el inicio de la temporada de primavera, dónde Arauzo despierta del invierno para dar paso a ese verdor de los campos, a ese clima que hace que deseemos escapar del calor de la ciudad, y como no, a ver a esos amigos que siempre encontraremos allí para compartir chuletas, fiestas o lo que se tercie.

¡¡¡Viva Arauzo, viva su gente y vivan sus tradiciones!!!